
Cada vez es más habitual encontrar en supermercados y farmacias bebidas, complementos alimenticios y otros productos que aseguran ayudar a reducir el cansancio o aumentar la energía. Sin embargo, no todos cumplen lo que prometen y, en muchos casos, sus beneficios dependen de las necesidades reales de cada persona.
Según un análisis de EROSKI Consumer, muchas de las alegaciones presentes en estos productos se basan en vitaminas y minerales autorizados por la normativa europea, como el hierro, el magnesio o las vitaminas del grupo B. No obstante, estos efectos solo están demostrados cuando existe una carencia de estos nutrientes, por lo que consumirlos sin necesidad no proporciona un aumento extra de energía ni elimina la fatiga.
Los expertos recuerdan que el cansancio persistente puede tener múltiples causas, como la falta de descanso, una alimentación inadecuada, el estrés o determinados problemas de salud. Por ello, antes de recurrir a este tipo de productos conviene revisar los hábitos de vida y, si la fatiga se mantiene en el tiempo, consultar con un profesional sanitario.
Antes de comprar este tipo de productos es recomendable leer detenidamente el etiquetado, desconfiar de las promesas exageradas y recordar que ningún complemento alimenticio sustituye una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable.

