
El Instituto Nacional de Ciberseguridad advierte de que los ciberdelincuentes pueden obtener datos personales a través de múltiples vías, muchas veces sin que las personas usuarias sean conscientes de ello. La exposición de información en internet y el uso cotidiano de servicios digitales aumentan las posibilidades de acceso indebido a nuestros datos.
Una de las principales fuentes son las filtraciones de datos en plataformas online, donde bases de datos con información personal pueden verse comprometidas. A esto se suma el uso de contraseñas débiles o repetidas, que facilita el acceso a distintas cuentas si una de ellas es vulnerada.
Otra vía habitual es el phishing, mediante correos electrónicos, mensajes o llamadas que suplantan a entidades legítimas con el objetivo de obtener información confidencial. También influye la información que las propias personas comparten en redes sociales, ya que puede ser utilizada para construir perfiles detallados o facilitar intentos de fraude.
Además, existen técnicas más avanzadas como el uso de programas maliciosos (malware) o la compra de datos en mercados ilegales, lo que permite a los ciberdelincuentes acceder a grandes volúmenes de información personal.
Para reducir estos riesgos, es fundamental adoptar hábitos de seguridad digital. Entre las principales recomendaciones destacan utilizar contraseñas seguras y diferentes para cada servicio, activar la verificación en dos pasos, revisar la configuración de privacidad y desconfiar de enlaces o mensajes sospechosos.
Desde UCE se recuerda que la prevención es clave para proteger la información personal. Mantener una actitud crítica y consciente en el uso de internet ayuda a reducir la exposición a fraudes y a reforzar la seguridad en el entorno digital.

