La Unión de Consumidores de Euskadi (UCE) y la Confederación ConsumES han alertado de que el coste de las medidas implementadas para evitar un nuevo apagón eléctrico —tras el incidente registrado en abril de 2025— se ha disparado, multiplicándose por diez en la factura de la luz de los hogares. Este sobrecoste, sumado a la inestabilidad de los mercados internacionales provocada por tensiones geopolíticas como la del estrecho de Ormuz, está repercutiendo de lleno en la economía de las familias y de las pequeñas y medianas empresas.
En la jornada divulgativa organizada conjuntamente por UCE y ConsumES en el Palacio de John de Bilbao, expertos del sector analizaron los retos de la transición energética. Aunque se destacó que la mayor presencia de renovables aporta resistencia al sistema, la llamada "operación reforzada" para garantizar el suministro exige unos costes adicionales que rozan ya los de toda la red eléctrica. Por todo ello, UCE y ConsumES exigen transparencia al Gobierno sobre las causas reales del apagón de 2025 y reclaman un modelo energético que garantice un suministro no solo sostenible, sino también seguro, asequible y estable para toda la ciudadanía.

